edificio Bonpland 2169 . Buenos Aires, Argentina (2018) ,

Desde el mixed-use hacia el diff-use. Finalmente, casi todos coincidimos en que nuestras ciudades deben ser compactas, densas y programáticamente diversas. Si bien existen matices cuantitativos respecto a estos puntos, la mayoría de nuestros esfuerzos apuntan a consolidar un modelo de ciudad distinto al positivismo esbozado en la Carta de Atenas. Las migraciones rurales hacia los centros urbanos desbordaron las densidades imaginadas, obligándonos a abandonar la idea de que exista un único programa ligado a grandes extensiones de suelo. Asumir esta condición nos ha llevado a imaginar distintos maneras de engrosar y diversificar el espesor de nuestras ciudades. Las construcciones a gran escala denominadas Mixed-Use son un ejemplo de esta línea de trabajo donde edificios con programas diversos confluyen en un único proyecto. Hoy contamos con técnicas capaces de establecer cierta continuidad entre el modelo de ciudad planteado y las construcciones a gran escala. Sin embargo, en el rango de la escala media, esta relación no ha sido abordada en profundidad.
El edificio Bonpland 2169 intenta posicionarse en este debate entendiendo de antemano que su tamaño le impedirá reproducir estrategias de organización ligadas a una escala mayor de trabajo. En este caso, el punto de partida consiste en abordar la diversidad de usos mediante la homogeneidad espacial. En lugar de proyectar un contenedor para alojar programas previamente establecidos, se ofrece una estructura abierta a distintas apropiaciones. Un entorno programáticamente inestable pero espacialmente específico. Organizado mediante cinco crujías perpendiculares a los muros medianeros que delimitan su aptitud técnica al mismo tiempo que ofrecen un buen margen de flexibilidad. Si bien nuestro campo de acción se encuentra circunscripto al ámbito de la organización material, nuestro campo de reflexión lo desborda hasta lograr informarlo con precisión. La atención hacia los nuevos modos de usar la ciudad, la actualización de sus programas o la aparición de instancias hibridas entre los usos que ya conocemos, resultan aquí momentos de vital importancia. Desarrollar una nueva sensibilidad hacia los objetos y sujetos que ocuparán cada una de las unidades es el principal argumento de este proyecto.

Año: 2016.
Arquitectos: Sebastián Adamo, Marcelo Faiden.
Colaboradores: Paula Araujo Varas, Ezequiel Estepo, Marcos Altgelt, Martinica De Barba.
Cliente: Fideicomiso Bonpland 2169.
Emplazamiento: Bonpland 2169, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Estructura: AHF S.A.Ing. Alberto Fainstein.
Instalación sanitaria: Ing. Julio Blanco.
Instalación eléctrica: Daniel Gatti.
Gerenciamiento de obra: adamo-faiden.
Fotografías: Javier Agustín Rojas.

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